Escribes un comentario en un blog, buscas información sobre un viaje al corazón del Egipto faraónico, subes unas fotos de la fiesta del sábado con tus amigos en un portal para compartir imágenes o haces click en un anuncio para comprar el último libro que hace furor. Y mientras todo esto ocurre, Google, Yahoo! y otros buscadores observan, aprenden y almacenan lo que quieres. ¡Bienvenidos al Gran Hermano de los buscadores!
Hasta el día de hoy, Google, al igual que otros buscadores, sólo leía palabras y líneas de código de las páginas que incluía en su índice. Esta forma de almacenar información de la web ha llevado a Google a crear un verdadero negocio a través de sus anuncios orientados por palabras clave. Pero en la web, no todo son palabras; también hay imágenes. ¿Y si Google decide que quiere empezar a ver como nosotros los seres humanos?
Google pone a disposición de sus usuarios un formulario a través del que se puede enviar la URL de un sitio para que de esta forma quede indexado en este buscador. Sin embargo, esto no garantiza la inclusión del sitio y, en el mejor de los casos, tus páginas no son indexadas hasta que pasan varias semanas.
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La etiqueta “nofollow” fue diseñada para no pasar PageRank a otras páginas con el objetivo de identificar enlaces de pago y desanimar a los spammers de explotar el índice de Google.
“Eres lo que comes” es una expresión que se usa para indicar cómo influye en nuestro cuerpo los alimentos que ingerimos. De igual manera, los buscadores se nutren del contenido que encuentran en la web. Si este contenido no es el mismo que ven los humanos, están perdiendo el motivo de su existencia: mostrar contenido relevante a las búsquedas de los usuarios. Por esta razón penalizan los sitios que usan la técnica de cloaking.
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